lunes, 6 de junio de 2011

Y entre el mar y la luna, sólo la soledad...


Tal vez fuera el invierno. O aquel frío dormido entre tus brazos.
Tal vez fueran las marcas ardientes de un verano que se llena de muerte cuando el presente devora los sueños del pasado.
Tal vez fuera que yo solamente encontraba respuestas en el interrogante de tus labios, y me comprendía a salvo en la isla perdida de tu cuerpo moreno… Y en el oleaje oscuro de aquel mar de tus ojos yo no sintiera miedo, sino el goce del misterio de una libertad rodeada de espuma y de sal.
Tal vez lo nuestro haya sido en el mismo minuto amanecer y ocaso. Yo jugando a Artemisa, protegiéndote. Vos, cazador alado, perdiéndote en el bosque de tus miedos. Yo, exigiéndote sin saberlo, que me llamaras “mía”. Vos, espectador inquieto de mis profundidades, mirando desde lejos, sin atreverte a anclar en una playa.
Tal vez fue demasiado para mi cobardía pedirme que me interne en el océano abierto sin nada a qué aferrarme, sin fronteras, sin límites, la libertad tan amplia, tan externa, tan sin otras libertades, sin reclamos.
Tal vez yo te esperaba, Andrómeda encadenada a la roca de mis cuestionamientos eternos. Tal vez, cuando llegaste, Perseo liberador, sólo me desataste y seguiste tu marcha en busca de nuevas soledades.
Y me dejaste libre, sin lazos y sin miedos, ideando caminos para volver a atarme a tus partidas.
Tal vez sea que ya sabés que viviré escapando de tu cuento de las mil y una noches, y ya sé que no vas a pedirme la intensidad vehemente de un regreso a lo nuestro. Al amor de quién sabe, algunas noches, y de toda una vida. Al amor de las siete maravillas en las tierras de nadie. A ese guerrero inquieto de arco y flecha que duerme en tu interior y que busca llegar a mi refugio. A la amazona que duerme dentro de mí, galopando tus distancias infinitas.
Hay cosas que no vuelven, que nunca más regresan… Y sin embargo, cómo quedan por siempre, para siempre, en un recuerdo…

ROXANA LAURA RONQUILLO

lunes, 21 de marzo de 2011

Donde las palabras mueren...


Entre las fábulas de un mundo perdido
lloran los ecos de la madrugada
donde la noche extraña la sombra de tus pasos,
donde esperan los días,
donde tu cuerpo es una luz difusa
y en el espacio de mi pentagrama
faltan las notas de tu voz serena,
tus manos en mi cuerpo de guitarra
rasgando soledades,
buscando melodías en silencios absurdos,
desafinando a tientas
el canto solitario de la lágrima,
escondida,
oculta en la canción infame,
en la mentira de la sonrisa hipócrita
del ya estoy bien que sólo es una farsa...

ROXANA LAURA RONQUILLO

jueves, 3 de febrero de 2011

Perderse...


Esa mañana no se encontró en el espejo.
No se asombró. Ya nada lo asombraba.
Caminó como siempre, hasta la esquina.
Se voló con el viento hacia aquellos lugares en donde no lastiman las voces del recuerdo.
Vagó por esas calles que de tan recorridas son parte de uno mismo y parte de los fantasmas que se fueron marchando mientras pasan los días...
Esa vereda donde se esconde el abrazo de la luna. El puente y el ocaso. Las sombras de la tarde. La sonrisa recién amanecida. Las frágiles cortinas de las gotas de lluvia.
Esa mañana no se encontró ni siquiera en el rumbo que siempre solía devolverlo a sí mismo...
Esa mañana... sólo pudo perderse.

ROXANA LAURA RONQUILLO

martes, 4 de enero de 2011

No te vayas sin darme un beso...



Besos. Más besos. Todo mi mundo se reduce al remolino de sus besos de despedida de los que nunca quisiera alejarme...
- Te amo... mucho - y es la primera vez que se lo escucho decir así...
- Yo también - y es la primera vez que soy yo la que dice "yo también"...
- Y yo más - ¿escuché bien? No importa. No importa si escuché bien. O si es mi imaginación o mi deseo del yo más.
No importa. Me quedará rondando durante días, durante noches... para aferrarme al recuerdo de lo que nunca será.

ROXANA LAURA RONQUILLO

lunes, 20 de diciembre de 2010

De lo que no...


Luz de luna y el puente y el camino que te acerca a mis brazos. Noche oscura. No existe otro destino que tu cuerpo. Alejamos las sombras por un rato y radiantes de amor nos olvidamos del tiempo para ser pasajeros de ese camino que gira en esa noche y se niega a volver sobre sus pasos.
Luz de luna y nos vamos, jugándole escondidas a la sombra de lo que no es posible.

ROXANA LAURA RONQUILLO


miércoles, 1 de diciembre de 2010



Te di todas las noches del tiempo que me falta.
Te di todas mis ruinas y todos mis palacios
y no escatimé nada.
Te confesé mis miedos, mis sueños, mis locuras.
Siempre escapando de mis crueles razones
agobié tus espacios con mis formas
y para que no olvides este momento nuestro
dejé como recuerdo
el mal de mi perfume entre tus sábanas.
Te di las maravillas que soñaste
y te exigí lo mismo, equivocada.
Porque así como la luna se acerca
en cada noche
se va al llegar el día...
Así también te fuiste
(sin penas y sin glorias)
y me quedé sin nada.
Abusé de las voces para gritarle al viento
que era tuya la culpa de mi corazón-lágrima...
Y el viento sólo trajo
el eco solitario de mi voz,
la ausencia de respuestas,
el espejismo vago de tus brazos
y la esperanza vana del reencuentro.
Te fuiste, así, como se van los soles al crepúsculo.
No me dejaste encender ninguna lámpara
que sueñe tu regreso.
Y hoy que tus ojos llenos de promesas
se internan buscando algo en mi mirada...
Hoy no me tengo a mí para ofrecerte
el tablero del juego del mañana.
Hoy no tengo preguntas para hacerte
y se secó mi mundo ya de lágrimas.
Hoy convertí tu cuerpo
en una sombra más...
otro habitante
de mi perdida tierra de fantasmas.

ROXANA LAURA RONQUILLO

sábado, 20 de noviembre de 2010

Yo nací un mediodía, alunada y cambiante,
con la lágrima fácil y una fe decidida,
la mirada hacia adentro, la sonrisa encendida,
el alma al descubierto y el paso desafiante.

Yo llegué poseedora de un montón de defectos,
defensora vehemente de las causas perdidas,
la caprichosa búsqueda de un sentido a la vida
para enfrentar la sombra del miedo por la muerte.

Descubrí que el silencio puede ser diferente
en la cálida risa de las voces presentes
o en la tristeza pálida de las voces dormidas

Detrás de los olvidos y las cosas pendientes
descubrí la palabra, en mi tierra, simiente,
y me dormí acunada por tus brazos-poesía.

ROXANA LAURA RONQUILLO