lunes, 28 de mayo de 2012

LUGARES DE PERROS FLACOS



   Cuando Delia comenzó a trabajar en la salita como enfermera, no sabia nada del destino, de las causalidades, ni de los lazos que la vida teje entre las almas que se eligen más allá del cielo, para venir a crecer juntas a esta Tierra. 
     Era una noche cálida de verano. Golpeó la puerta con los nudillos y le abrieron unos ojos profundos que se apartaron para dejarla entrar. En la oscuridad de un rincón se oía un gemido pequeño, como el maullido de los gatos recién nacidos llamando a su mamá. 
    En ese mundo donde el verano es sinónimo de manguera en la calle, y el invierno, el frío de unos pies descalzos, Delia escuchó alguna vez la expresión "época de vacas flacas". Pero no le parecía dura. Porque también encierra la esperanza de algo temporario, de que, finalmente, habría otras "épocas de vacas gordas"
    Duro le parecía, cada vez que recorría el barrio, comprender que ese era un "lugar de perros flacos"
    Los lugares de perros flacos son algo que no tiene remedio. En los barrios donde el hambre y el frío azotan, siempre hay una boca más para alimentar. Y siempre aparece en alguna esquina un perro flaco, de la calle, y de todos, al que no se le puede negar un hueso, porque está... Como ellos, como el paisaje... Y va a seguir estando. Porque ser flaco y morirse de ganas de todo, lo hace a uno tan fuerte, que algún loco llega a creerse invulnerable y desafía a la muerte a esos duelos que a la larga pierde.
   Lugar de perros flacos, el barrio. 
 Lugar de muchos, lugar de panzas jóvenes, de niñas-madre. No porque no les hayan enseñado a cuidarse, sino porque en los lugares donde la muerte suele decir "presente" sin haberla llamado, la mayor alegría y la esperanza, es una nueva vida engendrada en la cama y en el sexo y en el amor y en el deseo de renacer, como sea, en algún abrazo. 
   En los lugares de perros flacos, y panzas jóvenes, y montañas de basura en la esquina, no hace falta hablar, porque uno aprende a mirar y saber, comprender lo que pasó y lo que va a venir, sin decir ni hacer preguntas. 
 Como le sucedió a Delia, cuando vio la casa a oscuras, el hombre con expresión desencajada , la ropa desparramada, y el gemido-maullido, que no era un gato, era una bebé buscando a una mamá que no estaba ni estaría, porque se escapó de los golpes y las idas y vueltas de la muerte y la vida. 
   La levantó de su cunita, y en ese segundo Delia comprendió lo que a muchos les lleva tanto estudio espiritual: nadie escapa de las telarañas que tejen las almas más allá de este mundo. Y nada, absolutamente nada, ocurre por casualidad. 

 ROXANA LAURA RONQUILLO

miércoles, 21 de marzo de 2012

Cada ventana rota
es la huella del cristal destrozado
de una nueva esperanza.

Cada salto a la nada
es un salto al vacío
de tus propios abismos...
una caída
a los mismos miedos
de los que crees que escapas
escapando del mundo.

Cada vez que te vas, sonriendo
y orgulloso de tu huida,
sin que nadie te siga,
no te das cuenta
que la huida
es el peso en el alma
que te impide volar
a los cielos de paz que estás buscando.

Porque no voy a hablarte
hoy...
tal vez mañana...
Juntaré las palabras en mil poemas.
O las dejaré ahí,
desordenadas,
como las piezas de los rompecabezas
de tu infancia.

Porque seré una sombra
tras tus pasos,
con la esperanza
de que alcances la luz
cada vez que te encuentres en mi mirada.

Y podés escaparte, mientras tanto,
borrarme,
callar indiferente,
odiarme,
insultar hasta que no te queden más insultos guardados,
pensar que la felicidad
duerme en la evasión, o que no existe...

Pero no me pidas
a mí
que yo me escape,
te borre,
llene de indiferencia mis espacios...
Tal vez le dé unos golpes
a la bolsa de arena del pasado,
tal vez insulte
a mi puta estupidez humana...
Luego volveré al ruedo...
No soy de las que tiran la toalla.
Tu habilidad
es mi perseverancia.

Algún día
te cansarás de huir
y no encontrarte.

Yo voy a estar presente.
Porque soy una eterna convencida
de que jamás es tarde.

ROXANA LAURA RONQUILLO

martes, 20 de diciembre de 2011


Sólo quedan las grietas de la nostalgia, abriendo cicatrices en las paredes, que pronto también caerán, rindiéndose a los golpes del martillo.
Mañana, todo será escombros del pasado, y esperar la promesa de la casa nueva, resistiendo el presente por un año, amontonados en las pequeñas casas amarillas, todas iguales, en fila, y sin pretensiones de destacarse...
La sociedad habla de vivienda digna. Y es verdad. Pero nadie conoce las historias, los corazones y las esperanzas que mañana o pasado se llevará, olvidadas para siempre, el camión de los escombros...

ROXANA LAURA RONQUILLO

El sonido monótono de las ruedas del tren sobre los rieles.
Las voces de la rutina murmurando ecos de trivialidades en los oídos de su esquizofrenia.
Se preguntó qué pasaría su un grito quebrara el cristal de lo obvio, lo de todos los días.
Ahogó su grito en la mudez de lo correcto y continuó observando, con la mirada absorta en las cosas que uno vive esperando y, sólo por capricho del destino, juegan a la escondida de la vida y jamás llegan...

ROXANA LAURA RONQUILLO

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LA TRAICIÓN


Sentí el abrazo y me fingí dormida sólo por continuar sintiendo tus brazos sobre mi piel, tu piel sobre mi espalda.
Y apreté con más fuerza mis párpados, y tu perfume se acunó en mi almohada, y tu sonrisa se bebió la lágrima que, sin querer, rodó por mi mejilla.
Te hiciste aire en el aire. Vos, que siempre dijiste que no creías en la muerte. Y yo, que tanto le escapaba, me quedé con tu ausencia, pensando una vez más que la muerte es una traición de la vida...

ROXANA LAURA RONQUILLO

lunes, 29 de agosto de 2011


Se silenció la calle.
Se silenció el camino.
Las sombras y las luces,
la postal y el destino,
el futuro y el viaje eterno
de la vida y la muerte
y la vida y la muerte
y la vida...

El grito desgarrado y silencioso,
resentimiento loco,
y la vieja impotencia desbordada
de la palabra ahogada
en la injusticia.

El conformismo absurdo, resignado...
La proliferación de los sobornos
para comprar tantas indignidades...
Y los ojos perdidos,
como se van perdiendo
al fin,
todas las vidas,
cayendo una tras otra
a algún abismo viejo,
a algún hueco del alma,
cuando se trata de esquivar los huecos
donde ya se olvidó que existía un alma.

Hay tanto por decir
muriéndose en el pecho,
cerrado como un puño en la garganta...
Porque aprendemos a callar...
De chicos,
y a los golpes
nos enseñaron el valor del silencio
y el riesgo que se esconde en la palabra...

Mirando desde arriba,
con zancos fabricados de poder y arrogancia
nos enseñaron la burla,
la piedad-lástima,
la no-ayuda de arrrojarnos las migas
del mantel
mientras, sentados a la mesa del progreso,
se jactan de saber la importancia
del pacto y el acuerdo...
nos muestran la grandeza
de estrecharse la mano
en lugar de meter una trompada,
y no importa si la mano está sucia
de corrupción, mentira,
y no importan sus ojos traidores y vacíos
con brillo cruel-plateado de navaja,
los bolsillos profundos
con regalos siniestros
que cobrarán más tarde -si hace falta-

Y ahí nos clavan sus ojos.
Y así mienten...
Te ofrecen dos opciones:
la muerte en el silencio nuevamente
o la cárcel
de la vida enlatada.

ROXANA LAURA RONQUILLO

viernes, 26 de agosto de 2011

SONETO IMPERFECTO A MI ESTUPIDEZ PERFECTA


Eterna estupidez, la mía...
Estupidez eterna y sin remedio
la de creer en la gente y la poesía
y creer en ser feliz sólo por serlo...

Estupidez porfiada que se olvida
de aquel dolor absurdo del tropiezo,
de los tiempos perdidos en la vida
tan sólo por creer, sólo por eso...

Estupidez ingenua, desbordada,
estupidez perfecta sin miras de progreso:
si no te mato hoy es porque sé

que luego de llorarte
y una vez enterrada
voy a sentir la falta de tu aliento...

ROXANA LAURA RONQUILLO