sábado, 30 de abril de 2022

Los lugares y yo.

No me es fácil estar en algunos lugares. Especialmente en esos lugares donde todo es armado y todo lo que hay que decir es una pauta estudiada previamente..

Pero en aquellos lugares donde elijo estar, donde puedo ser yo y se me permite dar lo mejor de mí, lo hago con toda mi pasión, potencia, responsabilidad y compromiso

En el medio, ambos (lugar y yo) debemos, inevitablemente, pasar por "pruebas de acoplamiento". En esas pruebas suelo sentir un malestar, sentirme extraña. Y el lugar suele sentir miedo de mí y de mi intensidad... y algo de admiración... Si pasamos eso, es para siempre...




domingo, 3 de abril de 2022

"Esos tipos soplan con el viento al rebaño y su temor"

 No soy católica. Nací católica, en una familia que besaba más a los santos que a las personas, y que hoy se queja de los adoctrinamientos.


Pero siempre fui la rara, la oveja negra.  Y las contradicciones e hipocresías de las iglesias, me alejaron de toda posibilidad, de cada intento de acercamiento.

Siempre tuve la necesidad de profundizar, de encontrar un sentido más allá de las creencias y símbolos sociales. De buscar lo que les diera vida a las palabras.

Eran las 15:10 y mi micro salía a las 16:10. La terminal estaba casi vacía y miré, aburrida, a la gente que me rodeaba. Escribí un poco en el celular, leí un rato. Siempre el sentido. Siempre.

Una mujer llegó con tres chiquitos y se sentó a mi izquierda.

Y dos mujeres, con cinco chiquitos más, a mí derecha.

El colectivo no venía y las infancias corrían inquietas, sin alejarse mucho.

La nena de la izquierda metía su cabeza en los maceteros, intentando sentir el aroma de las flores.

El nene de la izquierda, el mayor, se acomodaba resignado sus anteojos, mientras el más pequeño, la cabeza mota de rulitos, saltaba y corría, pura sonrisa.

A la derecha, la más grande de las nenas (unos seis años) parecía entre enojada y triste por una discusión con los más pequeños.

- Vení, escuchame... - oí que le decía su mamá. Su voz sonaba suave entre la gritería infantil.

- Ya viene el colectivo. Y vamos a ir donde te dije, donde está el castillo de la virgen.

A la nena se le encendieron los ojos y la miró con entusiasmo.

- Es un súper castillo, y es hermoso. Ya lo vas a ver.

La nena la abrazo sonriendo.

Y así fue como me amigué con la virgen. No por la imagen, ni por la estampita, ni la estatua.

Por el amor con que una madre le contaba a su hija el viaje a Luján que harían.

Su voz, su mirada, eso era el amor. La visita al "súper castillo de la virgen", solo era la excusa para la posibilidad de expresarlo.

A veces, pequeños actos de amor nos amigan con aquello de lo que nos distanciamos. Solo el amor es capaz de reconstruir el sentido dentro de las vacuidad de las creencias.

domingo, 11 de abril de 2021

Sin penas y sin glorias

Quien sabe si ahora sea mejor.

La gente muere

sin penas y sin glorias.

La misma gente.

Sin sabor a victorias, sin abrazos,

sin paz ni bienvenidas.

La misma gente, 

entre misterios y guerras mucho más sutiles,

sin arma y sin escudo...

Y las mismas miserias acechando

en un mundo de cruel indiferencia

en el que nadie cultiva rosas blancas.

En un mundo de venganzas calladas 

y silencios de muerte.

Miserias vagabundas ocultas en castillos,

luciérnagas dolientes envueltas en pobreza.

Quien sabe...

Tal vez, ahora sea mejor.

Diamante más pulido,

refulgente de nada.

Endurecida roca.

Corazón valiente

que late,

continúa latiendo,

en la oscura tiniebla del hombre.


viernes, 19 de febrero de 2016

Porque la libertad es un poema... Y el orden un desaparecido...


- Descansá, estás en vacaciones... - me dijo Sofía.
Tiene razón, estoy en vacaciones.
Las vacaciones son para descansar, pasear, no pensar (¿no pensar???), disfrutar, hacer lo que a uno le gusta, en definitiva.
Hacer lo que a uno le gusta.
Escribir.
Leer poemas.
El poema es una forma de decir que nos alcanza a todos aunque lo haya escrito uno. Por eso me gusta. Porque es individual y colectivo. Porque dice lo que a uno le parece (o siente) escuchar.
Porque lo que dice un poema lo sintió un alguien, perdido en un tiempo, en un espacio, en una cultura, y lo sentimos todos, al mismo tiempo, en todos los espacios, en todas las culturas.
Un poema...
El poema de José...
"Sé que algún día dejaré de pertenecer al mundo
y nunca más podré escribir
ni hacer el amor
ni disfrazar la naturaleza con un poema
ni viajar en los libros
ni exponer mis ideas.
Por eso es que en este poema dejo mar, cielo y luna
mariposas, besos y sirenas
y me dejo a mí
porque cuando muera seguiré viviendo en estos versos"
Eso escribió José cuando tenía 13 años, en 1968.
Diez años después fue desaparecido por la última dictadura militar argentina.
Por eso no puedo descansar.
Porque José era más chico que Ceci cuando escribió este poema y lo "desaparecieron" cuando tenía tu edad, Sofi...
Porque hoy, y aunque nadie lo vea, hay millones de José en el mundo desaparecidos por las dictaduras económicas.
De las que nadie escribe porque las dictaduras económicas son más "civilizadas" que las dictaduras militares. Porque las dictaduras económicas son las que mantienen el "orden".
Por eso no puedo descansar, Sofi...
Porque siempre preferí la LIBERTAD al orden...
Porque la libertad es un poema... Y el orden un desaparecido...
Porque con la detención de Milagros Salas (para el "orden económico"), y la anulación de nuestro derecho a expresarnos (por el "orden social"), empieza un período al que le tengo miedo...
Porque con quitarle el derecho de Nuestras Madres de armar su lugar en la Plaza como todos los jueves (por el "orden local") y con el invitar a Barack Obama el 24 de marzo... ¿en serio... el 24 de marzo?? ¿NUESTRO día de recuerdo a los desaparecidos, de recuerdo, por la memoria, la verdad y la justicia???) (para mantener el "orden mundial", por supuesto).
Hoy, mientras los amantes y seguidores del orden, descansan en playas paradisíacas que les muestran por TV, o disfrutan de lo que "alguien" les dijo que era disfrute...
Hoy, yo, amante de la libertad, elijo leer y escribir bajo la luna...
Porque no le tengo miedo al orden, por mi (fijate que ni me cambién el nombre en el facebook). Porque frente al orden, yo no quiero caretas, yo voy a dar la cara. Porque quiero la libertad tuya, Sofi, de mis hijos, de mi nieto, de los Josés pequeñitos que hoy están escribiendo un poema porque sienten que hay un intento de mundo ordenado que no los entiende...
Primero la libertad, Sofi... Y EL AMOR... para descansar, es demasiado larga la eternidad...
Te amo. Tu mamá.

ROXANA LAURA RONQUILLO
19 de febrero de 2016

martes, 27 de octubre de 2015

Todas las calles
se pierden en esa esquina
ahí donde las voces de la noche
juegan a evadirse…
A desaparecer entre las sombras…





Somos muchos
desde distintos ángulos
de diferentes rostros
que buscamos dar voz
a aquellas voces que calló la injusticia cotidiana.
A las identidades ocultas
por el prejuicio de la capucha puesta
y el goce de la noche.
A aquellas voces ahogadas por no encontrar palabras
por llorar en silencio
hacia adentro del alma
una muerte de la que nadie supo por las noticias.
No.
Nadie publica sobre esa muerte… la muerte del pobre…
del “malo”… del “delincuente”… del “otro”…
Nadie publicó sobre esa muerte
ni sobre las voces que la sobrevivieron…
(No era comercialmente rentable … ni “socialmente conveniente”…)


domingo, 13 de septiembre de 2015

crear... recrear

En el hueco profundo de un pasado nacen todas las historias posibles. Las lagrimas. La risa. La fe y el desencamto. Las rabias. Los espacios de nada. Las voces. Los silencios. Los miedos mas absurdos, las valentías  ilógicas... Y nace el ser que somos, dualidad y misterio.
Elegimos. Cada dia elegimos recrear las opciones que sin saber creamos.