martes, 30 de noviembre de 2010



Te di todas las noches del tiempo que me falta.
Te di todas mis ruinas y todos mis palacios
y no escatimé nada.
Te confesé mis miedos, mis sueños, mis locuras.
Siempre escapando de mis crueles razones
agobié tus espacios con mis formas
y para que no olvides este momento nuestro
dejé como recuerdo
el mal de mi perfume entre tus sábanas.
Te di las maravillas que soñaste
y te exigí lo mismo, equivocada.
Porque así como la luna se acerca
en cada noche
se va al llegar el día...
Así también te fuiste
(sin penas y sin glorias)
y me quedé sin nada.
Abusé de las voces para gritarle al viento
que era tuya la culpa de mi corazón-lágrima...
Y el viento sólo trajo
el eco solitario de mi voz,
la ausencia de respuestas,
el espejismo vago de tus brazos
y la esperanza vana del reencuentro.
Te fuiste, así, como se van los soles al crepúsculo.
No me dejaste encender ninguna lámpara
que sueñe tu regreso.
Y hoy que tus ojos llenos de promesas
se internan buscando algo en mi mirada...
Hoy no me tengo a mí para ofrecerte
el tablero del juego del mañana.
Hoy no tengo preguntas para hacerte
y se secó mi mundo ya de lágrimas.
Hoy convertí tu cuerpo
en una sombra más...
otro habitante
de mi perdida tierra de fantasmas.

ROXANA LAURA RONQUILLO

sábado, 20 de noviembre de 2010

Yo nací un mediodía, alunada y cambiante,
con la lágrima fácil y una fe decidida,
la mirada hacia adentro, la sonrisa encendida,
el alma al descubierto y el paso desafiante.

Yo llegué poseedora de un montón de defectos,
defensora vehemente de las causas perdidas,
la caprichosa búsqueda de un sentido a la vida
para enfrentar la sombra del miedo por la muerte.

Descubrí que el silencio puede ser diferente
en la cálida risa de las voces presentes
o en la tristeza pálida de las voces dormidas

Detrás de los olvidos y las cosas pendientes
descubrí la palabra, en mi tierra, simiente,
y me dormí acunada por tus brazos-poesía.

ROXANA LAURA RONQUILLO