domingo, 18 de enero de 2009

Mi suegro es español. Tuvo una infancia difícil. A los 6 años quedó en España al cuidado de unas tías, y a los 16 vino (solo) a nuestro país, a reencontrarse con sus padres. Mi suegra es Argentina. Se casaron muy jóvenes y formaron una familia. La vida no les fue fácil. Pero lucharon (y luchan) para seguir hacia adelante...
¿Por qué cuento esto?
Cuando tuve la posibilidad de participar en el Certamen de Poesía organizado por el Centro Cultural Andalucía, de Buenos Aires, pensé... tengo que escribir sobre esto... Tantas veces hablamos alguna tarde de domingo sobre lo que se sentía, esas ganas de volver al país de origen, ese acento (en este caso español) que nunca se pierde ni con el paso de los años, esa nostalgia que permanece en el corazón y que nos lleva a pensar, como dice Antonio, mi suegro, que "cuando me muera, arrojen mis cenizas en alguna playa, que el océano me trajo y el océano me llevará de vuelta a mi tierra...", esa partecita de otro lugar que no conocemos, pero queda arraigada en hijos y nietos de inmigrantes por conocerla a través del corazón...
Mi suegro no es andaluz (licencia de escritora que me permití, porque uno de los requisitos del Certamen era que el poema fuera sobre Andalucía). No esperen encontrar en la poesía "palabras difíciles" ni rebusques literarios. Está escrito solamente desgranando sentimientos (en general, como escribo yo). Lo que sí tiene es una cierta musicalidad española, como forma de respeto y homenaje (y porque me gusta).
Y bueno, en el Concurso gané una segunda mención (El primer premio lo ganó mi papá, Héctor Ronquillo, ¡hija 'e tigre resulté!). Y me dije: para honrar a todos los inmigrantes, tengo que postearlo... Y ahí va...

El acento de mi España

España de mis amores
con tu tierra verde y alta,
y, entre el verde, los sinuosos
caminos de la esperanza...
Allá quedaste tan lejos
y en ti se quedó mi infancia
con sabor a fruta dulce,
a procesión, a esperanza,
a pies descalzos de niño
llevando a pastar las vacas.

¡Ay, corazón andaluz,
de recuerdos y nostalgias!

España, mi tierra dulce...
Hace tanto que besé
por última vez tus playas,
y me embarqué hacia otros rumbos,
me enamoré en otras aguas...
Hoy, mis hijos y mis nietos
te viven con mis palabras...
Reflejados en mis ojos
ven tus paisajes soleados,
de azul tu cielo y tus aguas,
de piedra gris el camino,
y de verdes pastizales
las laderas de montañas...

¡Ay, corazón andaluz,
de recuerdos y nostalgias!

Esta tierra me dio mucho,
mas nunca logró borrarme
el acento de mi España,
y nada puede evitar
que al son de las castañuelas
se me suelte alguna lágrima...

Si se adelanta la muerte,
yo le pido a quien me quiera
que eche a volar mis cenizas
por ahí, en alguna playa...
Y me deje descansando...
Yo sabré cómo llegar
por mares embravecidos
a los brazos de mi España.
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