martes, 9 de septiembre de 2008

De "EL LIBRO DE LAS SOMBRAS"



Prólogo

Cuando la sombra apareció en mi vida por primera vez, ni siquiera lo noté. Percibí un movimiento, algo así como una brisa extraña que opacaba el aire, pero supuse que era mi imaginación… o una ilusión óptica.
No sé si será un don, o una carga, pero desde esta primera vez que pude verla, descubro las sombras que acechan a quienes me rodean…
Casi todos nos negamos a mirarlas de frente. Buscamos evitarlas, creyendo, ingenuamente, que cerrando los ojos desaparece el mundo, al menos por un rato.
Algunos llevan sus sombras por largo tiempo, enraizadas a su espalda, a su vida, como viejas mochilas que los inmovilizan y les pesan.
Otros, juegan con ellas. Y terminan por desconocer cuál es su juego, cuál es su verdad.
Yo, simplemente, puedo percibirlas, quizás porque llevo (o llevé) algo de cada una.
En mi vida, aprendí que el peor ciego, es quien se cree libre de sombras, y juzga y condena “al resto”. Desconoce, no puede ver, que “uno” es “el resto”, y “el resto” es “uno”.
A lo largo del tiempo fui recopilando sombras. Porque en el fondo, hay muchas parecidas, y es bueno saber que la nuestra no es la peor, ni la única… Y porque no existe otra forma de ganarle… más que pararse frente a ella… y conocerla.


Esto recién comienza… ¿Tenés alguna “sombra “que quieras “sacar” de tu vida? (Algún dolor, un miedo, la soledad, un secreto, una adicción…): Escribime… Yo la transformo en relato, cuento o poema… Vas a ver que no sos la única persona a la que acecha la misma sombra.
Un gran abrazo.
Roxana
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