miércoles, 30 de noviembre de 2011

LA TRAICIÓN


Sentí el abrazo y me fingí dormida sólo por continuar sintiendo tus brazos sobre mi piel, tu piel sobre mi espalda.
Y apreté con más fuerza mis párpados, y tu perfume se acunó en mi almohada, y tu sonrisa se bebió la lágrima que, sin querer, rodó por mi mejilla.
Te hiciste aire en el aire. Vos, que siempre dijiste que no creías en la muerte. Y yo, que tanto le escapaba, me quedé con tu ausencia, pensando una vez más que la muerte es una traición de la vida...

ROXANA LAURA RONQUILLO
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